Es una llama roja, incandescente
que ante mis ojos baila sugestiva,
siento que mi razón queda cautiva
y no puedo apartarla de mi mente.
¿Qué fuerza me atrae al fuego inclemente?
Quisiera aplastar su presencia altiva,
retirar de él mi mirada esquiva,
porque tengo miedo de su abrazo ardiente.
Mas no sé si es quimera o es un sueño,
la atracción que me aturde y me embelesa,
convirtiendo mi lucha en vano empeño.
Mas no es llama, ni fuego, es la promesa
que me hiciste aquel día de ser mi dueño
y que me tiene en la locura presa.
domingo, 28 de octubre de 2007
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